La ilusión de un espejo roto

La ilusión de un espejo roto
Y pensaron que sabían lo que veían. Pero sólo era un reflejo

domingo, 17 de octubre de 2010

La desolación de una mentira

Empezó a correr sin un rumbo fijo, con los ojos empapados en lágrimas. No podía creer lo que había visto. Estaba ahí con otra, riéndose, como si no pasara nada. 
La lluvia caía sobre su cara y se confundía con sus lágrimas. Su pelo se empezaba a empapar. Las gotas de agua encharcaban el suelo y caían con un rítmico "ploc ploc ploc" sobre el suelo
Ella corría, sus piernas estaban cansadas, pero no le importaba, sólo podía correr. Correr… correr para huir… correr para olvidar… Sus ojos no podían retener las lágrimas, ni siquiera podía ver bien el camino que estaba siguiendo. Sus pies pisaban charcos y se empapaban los playeros.
Tan dentro de sus pensamientos estaba, que no oyó cuando gritaba su nombre. Era imposible que lo hubiera oído… Estaba demasiado dolida.
Llegó al final de la calle y giró a la derecha. No sabía hacia donde había empezado a correr, pero ahí estaba el parking. Siguió corriendo hasta llegar a la entrada. Se apoyó contra la columna. A penas podía respirar después de la carrera. Miró sus manos temblorosas y se las llevó a la cara. Empezó a llorar con más fuerza aún. Poco a poco fue resbalándose hasta quedar de cuclillas, abrazándose las rodillas y viendo como sus lágrimas empapaban la tela de sus pantalones vaqueros.
Estuvo así cerca de dos minutos, hasta que se calmó su llanto y oyó unos pasos que se acercaban. Era él. ¿Cómo se atrevía a ir hacia ella? No sabía de dónde había sacado fuerzas, pero en un instante se incorporó y se escondió detrás de la columna. El pasó de largo sin verla. Dio un par de vueltas más por esa zona antes de desistir en su búsqueda y marchar.
Rápidamente se acercó a los coches. Había sólo dos en todo el parking, un todoterreno gris y un audi TT rojo. Se dirigió al audi. Se apoyó en la puerta mientras buscaba histérica las llaves en el bolso. Estaba mojado, muy mojado, pero daba igual, ella también estaba empapada, la lluvia no iba a ser piadosa con nadie aquella noche. Al fin las sacó y abrió el coche. Se sentó en el asiento del conductor y se intentó secar las lágrimas que caían con crueldad por sus mejillas. Se puso el cinturón, cerró la puerta y arrancó. El ruido ensordecedor del motor rompió el silencio de la noche. Encendió las luces y se dispuso a salir del aparcamiento. Las gotas de lluvia caían con fuerza sobre el parabrisas.
Se encaminó hacia la carretera que bordeaba la costa. Siempre le había gustado ese camino. Encendió la radio en su cadena favorita. Siempre ponían canciones que le gustaban y la relajaban. La verdad que lo que más le gustaba de esa cadena es que no interrumpían las canciones y a penas hacían comentarios entre el comienzo de unas y de otras. Estaba sonando “green eyes” cuando entró en la desviación que la llevaba hasta la carretera. No había casi ningún vehículo, delante de ella solo veía el reflejo de las luces de sus propios faros. De vez en cuando algún coche se cruzaba con ella, pero nada más que un par de ellos en todo el trayecto. Estaba empezando a relajarse cuando de repente su móvil empezó a vibrar. Conectó el manos libres para poder sostener el volante con calma.
- ¿Quién es?- pregunto al aire
- Soy yo- respondió una voz del altavoz
De repente toda la calma que había logrado acumular se vio abajo. No podía creer que la estuviera llamando. En un instante se tensó. Las lágrimas volvieron a sus ojos. Esas imágenes volvieron a reproducirse en su mente. Ya no estaba tranquila, se había olvidado de todo ello en ese trayecto y ahí estaba de nuevo.
- ¿Cómo te atreves a llamarme?- gritó- ¿Cómo has sido capaz de hacerme esto? No puedo creerlo, has sido... un cerdo, has sido un cabrón- dijo entre llantos.
- Pero no he hecho nada- intentó explicar- ella…
-¿Cómo que no has hecho nada?- interrumpió a gritos- te he visto. ¿Crees acaso que soy tonta? Todas las veces que te ibas, trabajos, clases, ¿eran mentiras también? ¿Cuántas veces me has mentido?
La canción se acabó, empezó una nueva, pero ya no hacía caso de la radio, the Fray tendría que tocar solo para el coche esa noche.
- De verdad que nunca te mentí- dijo- las veces que me he ausentado ha sido por lo que te dije. Te quiero- suspiró- Te quiero desde el momento en que nuestras miradas se cruzaron y nos sonreímos, no he podido dejar de pensar en ti desde el momento en que nuestros labios casi se rozan. Eres lo que más me importa en este mundo, sabes que no podría vivir sin ti.
Pero ella no le escuchaba. Sólo oía mentiras. No podía creerle, no después de que él le hubiera dicho que esa noche no podría verla por un asunto familiar y después se encontrara con esa estampa. No podía creer que utilizara eso que ella misma le dijo a él. No podía creer que utilizara sus propias palabras en su contra.
- Mientes- respondió en un susurro apagado por las lágrimas- No puedo creerte. No me amas, y si ahora mismo desapareciera de tu vida, estarías muchísimo mejor. ¿Quién va a querer a una pobre camarera? Y mucho menos tú, que podrías tener a la chica que quisieras. Eres rico, listo y guapo. Sólo fui un juguete. Tu familia estará además muy contenta. Sé que nunca les pareció bien que estuvieras conmigo.
Hubo un silencio, roto sólo por los gemidos y los llantos de ella. La radio seguía sonando y los ruidos de la noche se colaban por la ventanilla semiabierta.
- No puedo creer que pienses eso- dijo después del silencio- Podría tener a la chica que quisiera, pero la chica que quiero ya la tengo, eres tú. Te lo he dicho millones de veces, no me importa que seas camarera, no me importa que no seas rica, y no me importa lo que piense mi familia del tema. Te amo. Simplemente eso. Eres lo mejor que ha pasado en mi vida. Por favor, vuelve, quiero decirte una cosa.
- ¿De verdad?- preguntó aún con dudas
- De verdad- contestó con voz firme
La canción volvió a terminar. El locutor hizo una pequeña introducción de la siguiente canción. “Bueno, llegamos a la última canción del programa, así que me gustaría dedicársela a todas esas chicas que nunca escuchan. Espero que esta canción la escuchéis” empezó a sonar Maroon 5 con su canción “Won’t go home without you”. Parecía justo la canción indicada para ella…
- Sabes que es cierto- dijo después de un rato de silencio- Te amo
Estaba esperando una respuesta, pero lo siguiente que oyó fue un grito, el sonido de un frenazo, cristales rotos, lágrimas, más lágrimas, pero esta vez lágrimas de terror. Pudo escuchar el ruido del coche al despeñarse por el acantilado. Pudo oír el sonido del vehículo al precipitarse contra el agua y atravesarla con fuerza. La canción seguía sonando en la radio, pero ahora escuchaba más cosas. La oía gemir de terror. Oía el borboteo del agua colándose por la ventanilla entreabierta.
Se le cayó el móvil de las manos. Aún podía oír lo que estaba ocurriendo detrás del teléfono “But now it's far too late, she's gone away Every night you cry yourself to sleep Thinking: "Why does this happen to me?”. No podía creer lo que acababa de pasar. Estaba hablando con ella y de repente… de repente… sólo recordaba un grito, el sonido de los cristales al romperse y una canción… una canción que estaba presente en sus pesadillas desde ese día…
Las lágrimas no le dejaban ver con claridad la carretera y sujetar con tanta fuerza el volante no la dejaba maniobrar mucha rapidez, pero no había nadie más en la carretera. ¿Quién conduciría por esa carretera en un estado un poco dudoso a esas horas? Nadie, pensó ella. De repente levantó la vista. Acababa de llegar a una curva cerrada, así que trató de frenar un poco por precaución. Vio unos faros demasiado cerca de su coche. Sintió el impacto de otro auto empotrándose en su carrocería. Gritó. Lloró. La echaba fuera de la carretera. El cinturón de seguridad la mantuvo en el asiento, pero no impidió que se golpeara en la cabeza. Se desmayó.


Se despertó cuando empezó a sentir el agua lamiéndole los pies por dentro de los playeros. De estar conduciendo su coche pasó a estar rodeada de agua. Maroon 5 seguía sonando en la radio. Se llevó la mano a la cabeza porque le dolía. Abrió los ojos y miró sus dedos. Sangre. Estaba semiinconsciente, pero eso no la dejaba no darse cuenta de que el coche se iba hundiendo poco a poco y que el agua empezaba a llegarle por el pecho. Podía oír como una voz en el teléfono gritaba su nombre. Ella sólo podía gemir en un intento por hacerse oír. Intentó deshacerse del cinturón de seguridad que la impedía moverse. Después de forcejear unos segundos con él consiguió soltarse. Trató entonces de abrir la puerta, pero no pudo, estaba bloqueada. El nivel del agua subía cada vez más. Siguió peleándose con la puerta, pero esta no cedía. Trató después de romper el cristal. Lo golpeó con fuerza varias veces. Lloraba, gritaba, estaba asustada, muy asustada. Siguió golpeando la ventana en un vano intento de quebrar el vidrio, pero ya era demasiado tarde, el coche estaba totalmente inundado y no podía ver ya la superficie.
Lentamente el coche fue hundiéndose con ella hacia su tumba de agua…

Soñadores, esta entrada la escribí hace bastante y sé que no tiene un final feliz. Tengo otro final alternativo a este que, a pesar de que la chica muere al final, yo considero que es más feliz. Es mucho, muchísimo más trágico que este, pues... bueno, no os lo diré, esperaré a que lo suba y lo leáis. Mientras tanto, espero que disfrutéis con esta triste entrada (:


PD: Los sueños se hicieron realidad alguna vez... pero este no llegó a ser real... al menos esta vez. Os dejo una parte que falta en la historia, no por espacio, tiempo ni nada así, sino porque no ha llegado a ocurrir. Con esto os doy una pista de la continuación


<<¿Dónde te escondes, felicidad? ¿En su sonrisa, en sus manos? ?Dónde te escondes, que sólo te encuentro cuando estoy a su lado? Un sueño escrito sobre el papel se hizo realidad un instante y tengo miedo de que ese instante acabe demasiado pronto. Espero que ese instante dure tanto como una puesta de sol, tanto como la existencia del universo. Un segundo, un siglo. ¿Dónde te escondes, felicidad? Las sonrisas fingidas sólo son reales cuando te las dirijo a ti, cuando tú las ves. Donde nacen las lágrimas, en mi pupila hay un hueco para ti, donde nacen los sueños, donde nacen los sentimientos, donde vive mi esperanza y mi corazón. Sin ti mi vida está incompleta, mis sueños son pesadillas y mi existencia no tiene sentido. Dime princesa mía, ¿te casarás conmigo?>>

jueves, 14 de octubre de 2010

Coche

Despacio. Entras en el coche y te abrochas el cinturón. Regulas el asiento de manera que tus pies toquen los pedales sin tener dificultades a la hora de pisar a fondo el embrague. Sujetas el volante con firmeza. Estás de los nervios. Jamás habías hecho nada así, en los juegos de coches del pryka siempre acababas comiéndote todo cuanto había en tu camino.
Giras la llave en el contacto y el motor comienza a rugir. Enciendes las luces y sacas el coche lentamente a la circulación. Afortunadamente no hay casi ningún coche en la carretera. Despacio sueltas el embrague y el coche comienza a moverse hacia delante. Sujetas el volante con más fuerza aún que antes. Estás muchísimo más nerviosa de lo que pensabas. Es tu primera vez y ahora no es un juego en el que puedas pulsar una tecla para comenzar de nuevo. Es algo real. Empieza a llover y además es de noche. No es el mejor día para empezar a practicar. Lentamente vas avanzando por la calle hasta el final. Giras a la izquierda y te metes en una más grande e importante. 
Vas despacio, siguiendo las señas de tu profesor. Giras a izquierda y derecha, frenas, aceleras, cambias de marcha... Estás emocionada, es increíble como con un poco de coordinación todos esos engranajes pueden moverse de tal manera como para hacer caminar a ese monstruo de metal. 
Has acelerado, has frenado, has cambiado las marchas y te sientes bien. Ya sabes más o menos lo básico de una larga tarea para aprender todo eso que necesitas.
Ha terminado la clase. Frenas y pones el freno de mano. Esperas ansiosa la siguiente clase. Quieres mejorar, quieres terminar ya y salir a la carretera.

Aún tienes esta señal en el coche

Aunque sabes que pronto tendrás esta















Bueno soñadores, imagino que lo habéis deducido, pero estoy con las clases prácticas del coche. Vosotros tranquilos, de momento no he atropellado a nadie y eso que voy ya dos clases. Podéis salir a la calle sin mayor peligro ^^

martes, 12 de octubre de 2010

Un sueño. Despacio, despacio. Se cumple. Deseas no despertar. Despiertas y descubres que todo cuanto habías soñado no era más que un mero sueño. La realidad es mucho, mucho mejor que ese sueño, cosas que jamás habrías imaginado, junto con esas que hacían que tus labios suspirasen.
Al final la realidad sí tiene sus cosas buenas... cuando las encuentras.
Es una entrada breve, pero creo que está clara y es bonita. Soñadores, espero que os guste (:

viernes, 8 de octubre de 2010

Una tarde en tu cabeza

Sales de la universidad y te diriges a la parada del bus. Esperas bajo la lluvia, tapada con tu paraguas rosa. Escuchas la música tranquila esperando que llegue pronto, porque estás empezando a estar calada hasta los huesos. Llega al final de una canción de My Chemical Romance.
Estás sentada en el bus. Miras por la ventana como la lluvia cae en el cristal y se van arrastrando las gotas unas a otras por su propio peso. Apoyas tu cabeza sobre tu puño y empiezas a dejar volar tu mente. Empiezas a imaginarte escribiendo esto. La caída de las gotas de agua, el reflejo del asiendo delantero en el cristal. Lo identificas con el videoclip de una canción romántica, triste.
Empiezas a dejar vagar tu mente por un mundo aún más lejano. Las canciones van cambiando. Panic at the disco sigue a Maroon5 y después de este llega una canción deAvalanch. No te das apenas cuenta, a pesar de que tus labios se van moviendo con las letras de las canciones.
Piensas en las clases de hoy. Han sido interesantes, aunque estabas cansada por haber trasnochado anoche. Tenías intención de acostarte pronto, sobre las 11 ó 11:30, pero una cosa llevó a la otra y una conversación con una persona demasiado interesante te retuvo hasta las 12:30. Además antes de dormir debes preparar algunas cosas para el nuevo día. Te gustó especialmente la clase de aprendizaje, ¿verdad? Son clases entretenidas, con los vídeos en los que se asustan a las ratas y las anécdotas del profesor. "Te quiero hasta la asíntota" esa frase os quedará a ti y a tu amiga marcada por mucho tiempo. Después fundamentos de psicobiología. Es interesante. El profesor es algo... peculiar, pero explica bien y es una clase amena. Por último atención. Sabes que a pesar del nombre es la clase más difícil de atender, aunque las cosas que se dan son muy interesantes. Saliste rápido de clase, antes de que llegue el siguiente profesor, pues has decidido que sus clases no merecen la pena, no explica nada, sólo repite lo que traen tus apuntes de la asignatura. Mientras recuerdas esto, piensas en cómo te las vas a arreglar para aprobar todo. No es que lo veas difícil, es que te parece que deberías haber empezado a estudiar al menos dos meses antes del comienzo de las clases.
Tu mente sigue vagando, apartándose por fin de las clases. Piensas en cosas que preferirías que jamás hubiesen ocurrido, cosas que en realidad no han ocurrido, pero que te jodieron como si así hubiese sido. Piensas en las consecuencias que han traído esos... "sucesos". Piensas en lo que debes hacer con eso, pero rápidamente tu mente vuela hasta otro lado. Esto no queda del todo apartado, pero tu atención la ocupa ahora otra cosa. Un caballo. Sí, se te ha ido la pinza por una cosa tan trivial como un caballo. No te acuerdas de lo que estabas pensando, a pesar de que intentas retomar ese pensamiento.
Recuerdas otra cosa y empiezas a pensar en un regalo perfecto que no entienda de distancia. Sí, es algo complicado, pero piensas en lo que puede ser mejor. Tu mente pasa de idea en idea a la velocidad de la luz. Desechas algunas por ser demasiado complicadas y otras por ser demasiado cutres, pero te quedan aún un par de ellas que piensas poner en práctica pronto, antes de la fecha de entrega (otro tema algo complicado, aunque ya has decidido cómo será).
Las gotas de lluvia siguen cayendo y tú te quedas absorta, como hipnotizada con ellas. Cómo caen. Cómo chocan contra el cristal. Cómo son arrastradas por aquellas que están encima. Miras los limpiaparabrisas. Te preguntas porqué los hacen así si no eliminan la totalidad de las gotas que hay, dejan un buen trecho lleno de gotitas. Buscas una manera de que abarquen más espacio. Piensas en alargar los limpiaparabrisas, pero te das cuenta de que está perfectamente calculado para que, cuando se levantan a retirar el agua, no choquen entre sí y no se queden trabados. Piensas en la colocación de uno superior para limpiar la parte de arriba, pero encuentras el problema de que chocaría con los otros dos.
Tu mente sigue divagando por estos temas sin importancia, dejando, de vez en cuando, que toque algún tema importante, pero sólo un instante hasta que tu mirada se vuelve a perder en la carretera, las gotas de agua, los animales que hay en los terrenos colindantes o simplemente en la nada más absoluta que hay.


Soñadores, espero que os guste mi nueva entrada. No es que sea una de las mejores que e escrito, ya que es básicamente un fluir de pensamientos sin sentido. Así es una pequeña entrada al funcionamiento de mi cabeza. Siempre saltando de un pensamiento a otro, inconexos entre ellos. Aunque... ¿qué os voy a contar? Vosotros seréis iguales que yo.



Os dejo aquí from a mountain in the middle of the cabins de Panic at the disco (sí, es la canción que estaba escuchando)


Espero que os guste la canción (:

lunes, 4 de octubre de 2010

Puesta de sol


El sol naciente se pone por el horizonte. Las nubes son de color anaranjado, rosa y violeta.
El cielo empieza a oscurecer, menos por esa pequeña zona, que brilla con intensidad.
Paseas descalzos tus pies sobre la orilla de la playa. El agua lame tus pies. Pisas la fría arena mientras caminas.


Ya falta poco para que desaparezca esa luz. Un instante nada más para que todo se vuelva oscuro. Te sientas. Miras fijamente al sol. Un momento de nada para que desaparezca. Tú no lo sabías, pero cuando ves el sol poniente sobre el mar, cuando desaparece un efecto de la vista te hace ver un destello verde. No lo sabías, pero lo descubres, sola sobre la arena.
El cielo se tiñe de oscuro y el sol desaparece. Un segundo. Menos. Un rayo verde que a penas has percibido. No sabes si es real o no, pero lo has visto.
Te quedas un instante sentada sobre la arena. Es de noche ya. El sol se ha ido y la luna ya asoma.
Te metes en el mar con tu vestido blanco. Las olas van mojando los bajos, pero no te importa. Caminas despacio mientras el agua muerde suavemente tu cuerpo. No te importa nada. Te vas adentrando, más lejos, más profundo.
Una voz en tu cabeza te dice que no lo hagas, pero no la escuchas. ¿Por qué no la escuchas?. Notas el gélido frío del líquido elemento en tu cuello. Te da en la cara y te caes hacia atrás. Empiezas a nadar. Parece el fin. Nadas contra las olas, pero ellas son más fuertes y te arrastran contra el fondo.
Unos brazos te llevan a la superficie. Empiezas a toser para sacar el agua que tenías en tus pulmones. Lentamente te llevan a la orilla. Te tumban en el suelo y te hacen escupir toda el agua que has tragado. Después te dejan descansar. Te duermes. Alguien te arropa en tus sueños y te canta para tranquilizarte.
Despiertas a la mañana siguiente. Ya ha amanecido, aunque no hace mucho y aún hace un poco de frío. Esperas despertarte junto a una sombra, mas estás sola. No hay ninguna huella de presencia alguna a tu lado. ¿Ha sido un sueño, una mera ilusión? Imposible. Puede que el destello verde fuese una ilusión, pero de esto estás segura. Sentiste sus brazos sacándote del agua, sus labios alrededor de los tuyos ayudándote a respirar. Mas está muerto.
Vuelves confundida a tu casa. No sabes que ha pasado, no te importa, sólo sabes que ha estado junto a ti.


Dice una leyenda que cuando el sol se pone sobre el mar, justo en ese instante que sale el rayo verde, el mundo de los vivos y el de los muertos se acerca tanto que puedes oír a los fantasmas, y si el sentimiento es muy fuerte, a veces pueden traspasarlo y quedarse en el mundo de los vivos un instante.

Soñadores, espero que os guste mi nueva entrada. Puede que en apariencia hable de la muerte, pero os aseguro qué es algo mucho más profundo que eso. Habla del amor de verdad, más allá de la muerte, más allá de todo.
Esta historia la he comenzado como una mera puesta de sol, pero mis manos han empezado a escribir solas, (¡sin dejarme siquiera opinar sobre lo que ponía!) y ha quedado como ha quedado. Si os gusta, creo que las dejaré en libertad más a menudo.
Hasta la próxima soñadores, espero que os guste la entrada y que os guste la canción, que, dato que no viene mucho a cuento :P, es una de mis favoritas ^^
PD: Lo del rayo verde en la puesta de sol, no sé si lo sabíais pero es verdad. Lo de la leyenda que yo sepa no, me lo he inventado, basándome un poco en la tercera película de piratas del caribe, en la que el mundo de los vivos y el de los muertos se "junta" durante un instante al caer el sol

domingo, 3 de octubre de 2010

Es tarde. La luz se va yendo. La luna se asoma por tu ventana. Los sueños empiezan a hacerse un hueco en tu cama. Te arropan y mandan las pesadillas lejos. Sueñas con un sol que brilla, una luna que yace a su lado. Sus manos se tocan. De repente esa imagen desaparece. El cielo se vuelve gris y una lluvia de sangre empapa sus manos. Pero no las separan. No pueden, están muertos
Soñadores, hoy me toca un relato dramático, corto, pero espero que os guste
Y a ver si de esta puedo poner un *piiiii* vídeo


viernes, 1 de octubre de 2010

Se resume con un "te amo"

Vuelves la vista atrás y te das cuenta de los errores que has cometido. Han sido muchos en los últimos tiempos. Demasiados tal vez, pero ya no puedes dar vuelta atrás. Cambiarías muchos de ellos. Quieres pedir perdón, pero ya lo has hecho y esta vez no sabes ya como. Te despiertas muchas noches envuelta en sudor por culpa de las pesadillas. Una lágrima cae desde tu ojo por tu mejilla hasta la comisura de tus labios, donde unos dedos que no son los tuyos la retiran con delicadeza. Sientes unos brazos abrazándote por la espalda. Unas manos que te rodean y recogen tus lágrimas cada vez que estas caen.
Esos brazos te protegen, tratan, con una sonrisa, de apartar estos malos pensamientos de tu cabeza, pero tú, por mucho que lo intentas, no eres capaz de pensar en otra cosa. Unos labios se acercan a tu oído. Te susurran que te aman, pero tú no escuchas, sólo oyes, porque no puedes dejar de pensar en lo que has hecho mal.
De repente levantas la vista y ves unos ojos mirando a los tuyos. Los brazos que antes te abrazaban desde atrás están ahora delante tuyo. Sus manos sostienen con delicadeza las tuyas. Sus labios se vuelven a acercar a tu oído. A medida que se aproximan van acariciando con suavidad tu mejilla. Te susurran algo al oído. "Te amo". Vuelven lentamente hacia atrás. Besan tus labios con suavidad al principio. Su lengua acaricia tus labios mientras se va adentrando en tu boca. Respondes. Abres un poco más la boca para facilitar el beso. Tu lengua pasa por sus labios. Vuestras lenguas se tocan. Sientes su respiración acompasada con la tuya.
Súbitamente se separa de ti. Vuestros labios ya no son uno. Su frente está apoyada en la tuya, o la tuya está apoyada en la suya. Os miráis a los ojos. No hacen falta las palabras.El tiempo se detiene. No hay nadie más en el mundo, sólo él y tú. El tic-tac del reloj se ha parado. La arena no cae en el reloj. No hace falta que os lo digáis, ambos lo sabéis. Os amáis.
Te vuelve a besar. Esta vez con más intensidad que antes. Sus majos acarician tu cuerpo y van hasta tu cara. La sujeta con delicadeza y te besa. Despacio te acomodas y te tumbas en la alfombra. Él se tumba encima tuyo. Tus labios se separan y recorren lentamente su cuello. Subes por su mejilla hasta su oreja. Le dices bajito que le amas y le vuelves a besar los labios. Sus manos acarician otra vez tu cuerpo entero. Despacito, con calma te va desnudando. Tú te dejas llevar, disfrutas de cada contacto como un hecho maravilloso. Tus manos se mueven. Acarician su espalda y también, con cariño, suavidad y dulzura le desnudas a él. Estás en el paraíso.
Repentinamente abres los ojos. Él no está ahí. Fue sólo un dulce sueño que esperas que se cumpla. Qué se cumpla pronto, porque le echas de menos y quieres que vuelva. Esperas poder abrazar su cuerpo nuevamente pronto. Quieres volver a estar entre sus brazos, sentir el calor de su cuerpo contra el tuyo. Oír su voz en tu oído diciéndote que te ama. Quieres volver a sentirte en esa dimensión paralela que es la perfección.
Bueno soñadores, espero que os guste mi nueva entrada. Ya sé que es algo romántica, tal vez teñida con un poco de drama o tragedia, no sé como denominarlo, al principio. Tal vez es que estoy enamorada, tal vez es que mi vena romántica ha querido salir a la luz. Esto va por uno de mis soñadores, uno que nunca se da por aludido cuando le digo "te quiero" (aunque sólo sea por sacarme de quicio).
Y sigo sin poder poner la maldita canción >.< (Sí, le he dado a lo de "insertar" y he copiado lo que me trae, pero no sé qué más hay que hacer!!) Para la próxima espero saber cómo se hace bien