La ilusión de un espejo roto

La ilusión de un espejo roto
Y pensaron que sabían lo que veían. Pero sólo era un reflejo

miércoles, 9 de febrero de 2011

Desbaratar

Lo desbarataste todo. Con tu bonita sonrisa llegaste y deshiciste todo lo que me había costado tanto trabajo hacer. Lo desbarataste todo. Hasta que decidiste aparecer en mi vida sabía lo que sentía, lo que era, lo que quería y lo que tenía. Pero cuando llegaste desbarataste todo mi mundo de una manera impresionante y no recuerdo el orden de las cosas. Lo pusiste todo patas arriba. Lo que estaba segura que era, lo que sabía que no era, ahora no sé si es o no es. 
Aún así, no quiero que salgas de mi vida, sería demasiado duro querer que desaparecieras a pesar de las desavenencias que tu presencia implica para mí y mi entorno. Sería demasiado duro no volverte a ver cuando eres algo que pesa mucho en mi ser. Sería morir en vida no tenerte.
Es algo difícil de expresar, y mucho más de entender, pero no podría desear que te fueras, porque eso desbarataría mi vida más de lo que lo ha hecho tu llegada a ella y esta vez, ya no tendría remedio.
Una pescadilla que se muerde la cola, un círculo que no para de girar a una velocidad que es demasiado rápida como para poder seguir sin marearme. El universo entero que se mueve y yo intento estarme quieta. Tratar de convencer a las agujas del reloj para que no se muevan. Que la arena no se caiga y que la lluvia no moje la ropa tenida en la ventana.
Una libreta en la que escribir un nombre y un nombre que se muera con ser escrito. Un deseo insostenible de sangre. Una ilusión, creerte un dios acabando con el mal y que el mal sea en realidad lo que reina en tu corazón. 
Creerse lo más importante, pero al fin y al cabo no soy más que una pieza de este ajedrez en el que todos somos peones y unos pocos son caballos, torres y alfiles y por supuesto, muchos menos reyes y reinas. De toda clase de ellos puede haber entre los peones. Están los que tratan de seguir con su vida, sin influir en la de los demás. Hay peones kamikaces que tratan de boicotear sus propias vidas. Aunque hay peones que tratan de arrastrar a más peones, a alfiles, a caballos, a torres y en ocasiones, incluso a reyes consigo. De verdad, estos peones que se inmolan con la intención de causar el mayor daño posible son lo peor, algo despreciable para el resto de los peones. Pero bueno, yo no soy más que un peón en un tablero de ajedrez cuyo jugador no es más que el cruel destino.
En fin soñadores, que se me ha ido definitivamente del todo la pinza (y eso que me había comprado una nueva esta mañana, ya es la sexta de esta semana, creo que voy a dejar de comprarlas, no estoy hecha para tener una pinza). Espero que os guste este pequeño desvarío que toca toda clase de temas. Creo que la mayoría relacionaréis un párrafo con una de las imágenes, para esos que lo entiendan, sí, me inspiré un poco en ello ^-^

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