Nos amaremos,
pero sólo esta noche, nada más. No volveremos a saber la una de la otra. Mañana
volveremos a nuestra insulsa y ridícula vida. Mañana seré yo y tú serás tú. Nos
cruzaremos por la calle y ni nos miraremos, nos ignoraremos, haremos como lo
que pasará esta noche no pasó nunca. Pero esta noche tú eres mía y yo soy tuya,
esta noche gozarás como ninguna otra en tu vida. Esta noche te daré caricias de
fuego, besaré tu cálida piel con mis labios. Esta noche y ninguna otra será
nuestra, de las dos. En esta noche no existirá nadie más. No habrá un mañana
que nos espere para despertarnos de nuestro sueño, no habrá un después que nos
arranque con afiladas uñas de los brazos de la otra. Esta noche es única, es
inigualable. Esta noche es un evento mágico que jamás volverá a pasar. Esta noche
nos amaremos, sin esperar un mañana que nos separe.
La ilusión de un espejo roto
Y pensaron que sabían lo que veían. Pero sólo era un reflejo
martes, 29 de mayo de 2012
martes, 27 de marzo de 2012
Un año que viene nuevo
En fin, parece que después de tantos meses sin entrar por aquí hoy me apetece escribir un poco. Supongo que (bueno, si hay algún loco que lea esto) os preguntéis porqué. Es simple. Hoy cumplo años. Me hago vieja soñadores, pero no sé, me siento exactamente igual que ayer, no siento que haya ocurrido nada trascendental en mi vida que me diga "oh, ya tienes 20 años". Es exactamente igual que ayer, con la diferencia que muchas personas me han felicitado. ¿Felicitado por qué? ¿Por un día como cualquier otro? Sinceramente, yo no noto la diferencia. Soy la misma que era ayer, y antes de ayer y por supuesto la misma que la semana pasada. Lo único que noto diferente en mí, es que me he cortado el pelo, nada más.
Y no sé porqué, me ha apetecido contar una historia. Una historia breve, eso sí, nada demasiado elaborado, hace demasiado que no escribo y, como todo, la pluma también se acaba por secar.
En fin, allá va, espero que os guste.
Se sentó y miró al frente, a las grises nubes que empezaban a cubrir el cielo. No sabía que pensar, no sabía que decir. Estaba cansado, estaba cansado de todo, del mundo en general, de esa gente tan estúpida que no era capaz de entenderle, de esa gente que le criticaba por ser como era, por gustarle lo que le gustaba y por vivir como él creía que debía hacerlo. Soltó un suspiro leve, algo tan suave, tan intangible que ni él mismo se dio cuenta. Apartó uno de los mechones negros como el carbón que tapó su ojo derecho por un instante. Una hoja cayó del árbol en el que estaba apoyado. La vio caer frente a él, revolotear suavemente delante de sus ojos. Siguió su recorrido con la mirada, dejando que sus pensamientos vagasen lejos de ese lugar. Pensó en él, no en sí mismo, no, sino en ÉL y volvió a suspirar. Él era alto, más que el propio chico, tenía el pelo dorado, no rubio, ni como el color del oro, no, dorado, brillaba con luz propia. Tenía la tez morena y los ojos verdes. Tenía unos labios rojos y carnosos y una sonrisa preciosa a los ojos de mi pequeña sombra, de mi pequeño muchacho. ¡Oh, pobrecillo mío! no sabes lo que te espera, mi pequeña sombra, mi pequeño trozo de oscuridad. Soltó otro suspiro mirando a la hoja y dejó escapar a sus pensamientos, lejos, igual que escapó la hoja con una ráfaga de viento cuando éste intentó alargar su mano para cogerla. Cerró los ojos y pensó en el chico de los cabellos dorados, de los ojos esmeralda, de los labios rojos. Pensó en él y sonrió, pero después su sonrisa se turbó en una mueca triste al recordar el desprecio con el que le habían tratado otros niños en el pasado. Digo niños, porque a esos mamarrachos, a esos cretinos jamás se les puede considerar hombres. No había cruzado más de un par de palabras y otras tantas miradas con éste, pero le daba miedo su rechazo. No se había acercado demasiado a él, como quien no se acerca al fuego con temor de quemarse y al final se acaba congelando. Las nubes crubrieron finalmente el sol y una gota entrometida cayó sobre su nariz (sí, esas gotas siempre van a la nariz). Abrió los ojos y salió de su ensoñación. Volvió caminando, escondiéndose de la tenue lluvia que empezaba a acrecentarse en los tejados de las casas. Se encontró en el camino con el chico de los cabellos dorados y se sonrieron a modo de saludo, pero la sonrisa de mi pequeña sombra, de mi pequeño muchacho era amarga, como la de quien tras tomar un dulce decide que es buena idea tomar un sorbo de un café fuerte, sin azúcar ni leche. El muchacho de los cabellos dorados iba de la mano de otro chico, un chico al que conocía desde hacía poco, un chico que podía haber sido mi pequeña sombra de haber sido un poco más valiente.
En fin, espero que os haya gustado esta historia. Hasta la próxima soñadores
sábado, 26 de noviembre de 2011
Hoy me lo confesó. Me dijo que era lesbiana. Yo no le dije nada. No le dije lo que siento por ella, que la quiero. No le dije que la quiero desde el momento en el que la vi. No le dije que me imagino dándole la mano, paseando. No le dije que la quiero. No le dije lo que siento por miedo a que me rechace. Hoy me di cuenta que soy una tonta. No le dije nada y la dejé ir. No le dije nada y dejé que escapara.
Cuando la miré a los ojos sabía que esa chica era... simplemente increíble, que era maravillosa. Pero también supe que no podría ser para mí, ¿por qué? Porque tengo miedo, porque no sé lo que pasaría.
Somos amigas, somos amantes, somos el apoyo que necesitamos. Somos lo que la otra necesite. Simplemente somo tú y yo. Simplemente nosotras.
jueves, 17 de noviembre de 2011
No me importa.
Veo caer una lágrima por mi mejilla y no me importa. Veo como la sangre mancha mi camisa blanca y no me importa. Veo como cae al suelo la copa de vino y no me importa. Veo como mi vida se escapa de mis labios entre suspiros lentamente y no me importa. Veo como me voy quedando completamente sola y no me importa. Veo como la luz de mi vida se apaga y no me importa. Veo como los que me importan me abandonan y no me importa. Veo como la noche cubre mis ojos y no me importa. Veo como la niebla me encierra y no me importa. Veo como me entierro en el suelo y no me importa.
Realmente no me importa nada, entonces, ¿por qué aún me importas tú si yo a ti no te importo nada?
sábado, 29 de octubre de 2011
Blanco o negro
Todo es claro. Todo es oscuro. No lo sé, no creo que se pueda decir si algo es blanco o negro, bueno o malo, supongo que dependerá de las circunstancias en las que se haga.
No sé ni por qué he empezado a escribir esto. Supongo que porque estoy con la luz apagada y por lo tanto es oscuro, pero a la vez es claro, porque veo todo perfectamente. La luz del ordenador ilumina y todo está lleno de claridad. No hay algo que se pueda clasificar correctamente sin la posibilidad de haber metido la pata con esa clasificación. Supongo que las etiquetas sólo sirven para la ropa.
Contodo esto me estoy acordando de una cosa que nos enseñó un profesor en la facultad. Una teoría que justifica la violencia. Ahora mismo no recuerdo el nombre, pero era algo así como: una persona que dice que la vida es lo más importante, que jamás mataría, pero resulta que tiene a un hijo enfermo, se ha descubierto una solución para la enfermedad que tiene, pero es muy cara y esa persona no tiene dinero para pagarla. En la farmacia la tienen y podría robarla. ¿Qué haríais vosotros? Supongo que la robaríais.
Bien, ahora pongamos en juego otro factor más. ¿Y si resulta que robándola conseguís que sea el hijo del farmacéutico quien se muera? EL farmacéutico pierde el dinero del medicamento y le hacen responder por ello, no lo puede pagar, por lo que le despiden, se queda sin trabajo, por lo que no tiene dinero para pagar la hipoteca, ni comida para su familia ni nada. En ese caso, ¿robaríais el medicamento? Yo creo que sí, al fin y al cabo nos importa más lo que les pase a los que son cercanos a nosotoros que a los que no los son.
En fin soñadores, espero que os guste mi reflexión.
jueves, 27 de octubre de 2011
Que te jodan.
No soñadores no, las cosas no se hacen así. creo que lo correcto es ser sincero. No sé, pero si estás tonteando con tu ex, al menos deberías decirle que tienes nueva novia desde hace.. oh! casi una semana. Creo que en ese tempo ha habido ocasiones. Que me la suda las circunstancias y que la vayas a dejar, pero no sé, ¿y si no lo hubiese descubierto? Me parece bastante hipócrita no habérmelo dicho, y bastante gilipollas, aunque bueno igual tenias la intención de ocultármelo y seguir con ambas si que yo me enterase. Craso error amigo, y mucho más si tienes esos comentarios en tuenti. Te recuerdo que me tienes agregada.
En fin soñadores creo que está más que claro por donde van los tiros y seguramente sea algo que os la sude, pero bueno, tenía que desahogarme y ya que no está mi psicólogo de palo disponible... pues os toca a vosotros aguantarme...
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