La ilusión de un espejo roto

La ilusión de un espejo roto
Y pensaron que sabían lo que veían. Pero sólo era un reflejo

domingo, 19 de enero de 2014

Tic-tac

Tic-tac. Silencio. Tic-tac. Unos pasos. Tic-tac. Golpe sordo. Tic-tac. Grito. Tic-tac. Pasos a lo lejos. Tic-tac. Rojo carmesí. Tic-tac. Silencio.

jueves, 16 de enero de 2014

Se puso en pie. Empezó a hablar, aunque aún le temblaba la voz. Poco a poco fue tomando fuerza. No es que fuese un gran discurso, no es que fuese una gran narración. Simplemente era lo que pensaba. Lo habían pisado, lo habían martirizado, lo habían menospreciado, pero, por última vez, se levantó. No les recriminó a los que le habían tirado al suelo. Ni a los que no le habían ayudado a levantarse. No les recriminó nada  nadie. Solamente se recriminó a sí mismo no haber tenido valor para hacerlo antes. No haber tenido valor para enfrentarse a sus miedos. No haber tenido valor para pararles los pies a esos hijos de puta que no paraban de meterse con él. Pero al fin lo tenía. Todos ellos se encontraban ahora a sus pies. Temblaban como hojillas en medio de un huracán. Cuando terminó su discurso, sonrió. Después todo fue un gran estruendo. Ruido, gritos. Finalmente, calló. Un montón de cuerpos amontonados, unos sobre otros, un gran charco rojo. Un amasijo de carne y lágrimas.
Al fin y al cabo no son las armas las que matan, sino las personas. Algunos están muertos por dentro y cometen estas locuras.

lunes, 6 de enero de 2014

Y miras atrás y te das cuenta de que esas personas que supuestamente te conocían, que se suponía que sabían como eras, no tenían ni puta idea. Me he dado cuenta de que personas con las que traté mucho, mucho contacto, muchas conversaciones, muchas cervezas encima de la mesa, compartiendo la misma botella, sólo han sido capaces de ver la parte más superficial de mí. Sin embargo, parece que hay personas que con una sola mirada han sido capaces de ver mucho más profundamente dentro de mi ser que las otras.
Me decepciona que esas personas no sean capaces de verme realmente, aún después de tanto tiempo. No he cambiado a penas, al menos en lo más básico. Hay una parte de mí que no tiene nada que ver con lo que yo era antes, pero esa no importa en este aspecto. En lo más básico, en lo profundo de mi ser, sigo siendo la misma. Pero TÚ no me conoces, al menos parece que no me conoces. Sigo siendo exáctamente la misma persona que unos meses atrás, así que eso quiere decir que no me conocías. Habláis de mí, me criticáis, me tratáis de dañar, pero sin saber quién soy. Y yo os pregunto, ¿acaso sabéis quién sois vosotros? ¿Acaso sabéis quién son vuestros amigos? ¿Acaso conocéis a la persona que está a vuestro lado? Ellos no sé, pero estoy segura de que TÚ no, porque si no has aprendido a conocerme con todo lo que pasamos, no vas a poder conocer a nadie más allá de la imagen que TÚ quieras tener de esas personas.

jueves, 2 de enero de 2014

Sombras

Vas caminando por la calle tranquilamente. Miras a la gente a tu alrededor, pero sólo ves sombras. Unas son más nítidas y otras más borrosas, pero ninguna es real. Esas sombras más nítidas te saludan. No distingues su rostro, sólo una silueta vaga que a penas te idica si es hombre o mujer, adulto o niño. Son manchas de colores. Te ven y te paran, te dan dos besos, un abrazo, te hablan, te preguntan qué tal. Te tocan el hombro y te dicen que a ver cuándo quedamos. Su voz también es vaga, a penas la oyes, sólo intuyes lo que crees que te han dicho. Después están las otras, más difusas. A penas ves su silueta. Son sombras oscuras. Algunas de ellas también te saludan. Un uraño "hola" un movimiento de la mano, alzan una ceja. Las más coquequetas te lanzan una sonrisa. Pero nada más. No son reales. No las ves.
Vas caminando por la calle entre las sombras, buscando algo que sea real, porque esas sombras, más nítidas o más difusas, son sólo imágenes, son sólo representaciones de algo que, tal vez, en algún momento fue real. Pero ya no lo son. No tienen ningún sentido. En un momento te giras, crees ver a alguien, no una sombra, a alguien real. Pero desaparece. Estás seguro de haberlo visto. Lo persigues, pero no lo encuentras. Buscas y buscas, pero puede que ya no sea real.
Vas caminando por la calle y poco a poco te das cuenta de que hay menos sombras nítidas, cada vez son más las difusas. Te pierdes en un mar de niebla en el que apenas hay luces. Sigues buscando alguien que sea real, ese alguien que estás seguro que has visto, pero no lo encuentras. Desistes, porque parece no tener sentido. Aquellas pocas sombras nítidas que veías se van volviendo más difusas. Poco a poco van desapareciendo.
Vas caminando por la calle y sólo ves sombras grises, no ves ya ninguna silueta, ningún color. Poco a poco te vas dando cuenta de que estás solo. Poco a poco, esas sombras más nítidas, esas sombras que evitaban que hicieras locuras demasiado peligrosas, van desapareciendo. Hasta que no queda ninguna y ya no tienes ninguna excusa que te ate a este plano. Porque no has encontrado a nadie real y aquello que se asemejaba a la realidad, aquellas sombras más claras, aquellas sombras más nítidas desaparecen. Y de repente, estás totalmente solo, a la deriva en un mar de niebla en el que no ves nada delante de ti.

lunes, 23 de diciembre de 2013

Rabia. Odio. Decepción.



Y pensar en esas personas que "eran tus amigas", que se supone que "te conocían" y te digan todas esas mierdas. Pensar en esas personas, más bien perras, falsas, máscaras detrás de una sonrisa que sólo busca tu caída. Sí, no fui buena, pero fui lo mejor que pude dadas las circunstancias. ¿Esperábais a caso que me pudriera, que me consumiera en un mar de lamentos? ¿O es que a caso no puedo disfrutar de la vida? Quizás es que sólo no sea una mala zorra si me pudro en una cárcel de sentimientos con alguien a quien "conozco" pero ya no "quiero" como antes. O supongo que quiero, porque me has demostrado que no eres como pensaba. ¿Que te importé? ¿Que me quisiste? ¿O que me respetaste? No sé cuál de ellas me hace más gracia de todas. Después de lo que me acabas de decir, no sé con cuál reírme más a gusto. Pero, eh, yo soy la puta, la que se abre de piernas ante el primero que cuadre, la que va por la espalda y la que no dice la verdad. 
Y en verdad es a mí a quién habéis jodido. Yo, por intentar ir por las buena. Al final las malas siempre somos las mujeres. Porque claro, nosotras somos las zorras manipuladoras. Y me decepciona. Me decepciona y me entristece que sea esa la imagen que tengais de mí. Porque bueno, yo no creo que sea así para nada. Siempre intento hacer el menor daño posible. Aunque bueno, creo que para la próxima tendré en cuenta quién se merece el cuidado y quién se merece una puta patada en la boca. Avisados estais, me la habéis jugado, pero quien juega con fuego se quema. Y yo ardo más que el sol.
Muerte, destrucción. No haré nada, pero no intentéis volver a joderme. La primera la paso, la segunda os jodo.
 En fin, que la canción no viene a cuento, un poco igual sí. Libertad. Lo que busco y no quieren darme. Sólo tengo libertad para seguir vuestras putas normas. Sólo tengo libertad si soy una zorra. Sólo tengo libertad si soy una puta. Sólo tengo libertad si lucho por ella.

domingo, 1 de diciembre de 2013

El placer de tu humillación

Y qué fácil podría hundirte en la más absoluta miseria. Con un par de palabrejas dichas de la manera adecuada en el lugar indicado. Es tan fácil que hasta me da pena de ti, que tan débil pareces, tan frágil y tan patético. Pero no, no voy a ser así, no soy tan mala como quieres hacer creer. De hecho, yo diría que no soy mala. Perversa tal vez. Cruel, eso seguro. No es que sea mala, es que soy peor. Y con un pestañeo tenerte humillado, tirado a mis pies, rogando que calle. Pero yo te lo advertí, me pediste sinceridad. Pero mi sinceridad es mordaz. Soy cruel con mi sinceridad. Podría suavizar las cosas, pero no, esa no sería yo. Porque yo uso metáforas, pero metáforas crueles. No es que quiera hacerte sufrir, es simplemente que disfruto viendo como tu asqueroso orgullo se escapa por cada poro de tu piel. Disfruto viendo como las lágrimas saltan de tus ojos. Postrado a mis pies, pidiéndome que no siga. Haberlo pensado antes, ahora es tarde y has desatado un tornado que no va a parar. Disfruta de tu caída. Ahora sí que no te levantarás. Desde el suelo y en el estado en que te dejé, no recuperarás tu orgullo, no recuperarás lo que pensabas que era tu ser. Perece bajo la humillación con la que cargarás siempre.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Te haré sentir como nadie. Te haré creer que eres la única persona sobre la tierra. Te querré como nadie te querrá, como no pensarías que nadie te quisiera. Te enseñaré a quererte por lo que eres, no por lo que dicen que eres. Te cuidaré y te mimaré como nadie lo hará nunca. Pero no me pidas ser la única. No me pidas mi fidelidad, porque no te la podré dar nunca. Te doy mi lealtad. Pero no me pidas mi corazón, porque no puedo dártelo. Te daré un pedazo, pero siempre habrá una parte que no pueda darte. Siempre habrá una parte que será mía y sólo mía. Mi rincón de oscuridad, donde guardaré mis más oscuros deseos y mis más terribles secretos. Habrá más, pero a pocos los querré. Y sólo a ti querré con todo mi corazón, tu parte y la mía. Sólo a ti le entregaré una mitad. A ti y a nadie más, porque sólo tú mereces tenerlo.
Hacía mucho que no escribía nada aquí, pero no sé, hoy me apeteció poner algo. Pasé de escribir prácticamente todos los días a escribir cada vez menos. Y hace más de un año desde mi última entrada. En fin soñadores (si es que me queda alguno) hasta la próxima y espero que os guste.